lunes, 31 de mayo de 2010

POEMA PARA MARTÍN (A Martín Ciaffaroni Castro)

Desde mi mente adulta y prisionera,
contaminada por lo cotidiano,
yo te escribo Martín, y a mi manera,
intentaré igualar tus puras manos,
que limpias de lo burdo y lo mundano
liberan las palomas tempraneras.

Esas mismas palomas que, a tu son,
vuelan por tus palabras inocentes,
y caen al papel alegremente,
como llamadas por una canción
que brota de tu bello corazón,
que es mucho más hermoso que la mente.

Ojalá los que oímos tus historias
podamos contagiar la inteligencia
con la tierna beldad, sin apariencias,
y la imaginación de tu memoria,
pues mucho más valioso que la gloria
es la clara pasión de tu inocencia.

Ten paciencia, Martín, porque tus palmas
vivirán para siempre en la ternura,
libres de la codicia y la amargura,
con el eterno amor y eterna calma,
como ese árbol, que con su espesura,
guardas tanto en tu patio como en tu alma.

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